La selección Rusia consiguió lo imposible y superó a España en la fase de penaltis de los octavos de final gracias a una brillante actuación del guardameta Ígor Akinféev, que detuvo dos lanzamientos. Esta es la primera vez que la selección rusa llega tan lejos en esta competición.

La anfitriona se enfrentó en Moscú en octavos de final a España, una de las selecciones favoritas para llevarse este Mundial. Ambos equipos protagonizaron un partido gris en el que España llevó la iniciativa.

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